El Heraldo
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Lunes, Julio 14, 2014 - 11:45

El show debe continuar

Luego de tantos años de sufrimiento, un grupo de jugadores, la mayoría jóvenes, nos devolvió la sonrisa, la credibilidad y la alegría.

Los que crecimos viendo aquella generación dorada de la Selección Colombia con los Pibe Valderrama, los Faustino Asprilla, los Fredy Rincón y los Tren Valencia, entre otros, nos acostumbramos a ver a nuestra tricolor clasificando a los mundiales para ser unos simples animadores.
 
Luego, mientras seguíamos creciendo, nos tocó vivir la generación que ni siquiera podía acceder a la máxima cita del fútbol mundial. Fracaso tras fracaso, fuimos perdiendo la credibilidad en nuestro fútbol y en nuestros jugadores. Nos acostumbramos a apoyar a terceros intentando llenar ese vacío anímico y emocional que nos dejaba la Selección con sus amargas y decepcionantes derrotas.
 
Pero por fin, luego de tantos años de sufrimiento, un grupo de jugadores, la mayoría jóvenes, nos devolvió la sonrisa, la credibilidad y la alegría. Con talento y personalidad volvieron a unir al país entorno al fútbol.
 
Hoy esta Selección liderada por los James Rodríguez, los Falcao García, los Juan Guillermo Cuadrado y los David Ospina, entre otros, nos demostraron que sí se puede ser protagonistas en los mundiales y que los sueños, con trabajo y unión, se pueden alcanzar. Pero lo más importante, nos enseñaron que no somos más que nadie, pero tampoco somos menos.
 
El Mundial Brasil 2014, ese que terminó ayer con Alemania campeón, jamás se borrará de la memoria colectiva de los colombianos por muchas cosas... porque ocupamos el quinto lugar del torneo, llegamos hasta los cuartos de final, algo nunca antes hecho, nos llevamos el trofeo de goleador (James Rodríguez, con 6 tantos) y el reconocimiento al Fair Play por el juego limpio. Tuvimos el mejor pasador (Juan Guillermo Cuadrado, con 4 asistencias para gol) y anotamos el gol más hermoso (el de James a Uruguay, en los octavos de final), según la Fifa. Pero ante todo, volvimos a disfrutar con el fútbol, dejando atrás los fantasmas del pasado y esa manera de seguir viviendo de los recuerdos de viejas generaciones.
 
En Brasil, Colombia dejó huella, volvió a renacer para el fútbol y comenzó a construir la base de futuros éxitos.
 
Aún queda mucha tela por cortar. Esta generación tiene juventud, talento, personalidad y mentalidad para seguir creciendo y para seguir llenándonos de alegrías. Solo hay que saberlos llevar, saberlos guiar. Y el primer paso para eso es la renovación del técnico José Pékerman, el gran artífice de todo esto. Su permanencia es clave. Es la señal perfecta para seguir por el camino del éxito, porque no nos podemos desviar.
 
Y en el llegado caso que él decida no continuar, buscar en el extranjero un técnico que pueda seguir la misma línea futbolística, lejos de presiones por parte de directivos, agentes y la prensa en general. Porque la clave del éxito de Pékerman al frente de la tricolor, además de entender la idiosincrasia del jugador colombiano y devolvernos a nuestros orígenes futbolísticos, fue que no dejó que nadie le manoseara su trabajo.
 
Ahora viene la Copa América de Chile y ahí el objetivo es el título, porque ya hay que dejar atrás esa mentalidad derrotista y comenzar a pensar en grande.
 
El proceso sigue y tenemos los elementos necesarios para seguir soñando. Aprendamos de los errores del pasado y así podremos proyectar de forma exitosa el futuro. El show debe continuar...
 

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