El Heraldo
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Miércoles, Junio 25, 2014 - 07:30

La alegría de jugar

Esta versión de Colombia retomó la alegría de jugar y la puso de manifiesto para avanzar a los octavos de final de la copa mundo.

Muchos análisis le caben al paso de Colombia por la fase de grupos del mundial, desde el sentimiento, desde lo social y desde el fútbol mismo, aún cuando todos finalmente confluyan.
 
Colombia ha ahuyentado fantasmas del pasado poniendo en la cancha la alegría que nunca debe perder el fútbol, esa alegría que hemos ocultado por muchos años, producto quizá del país mismo y de nuestros propios temores. Una alegría que incluso supera el talento y errores de un plan estratégico.
La muestra de Colombia con virtudes y defectos nos ha divertido, nos ha hecho reír y emocionar, y claro que no somos invencibles, claro que hay errores, pero ¿quien ha sido perfecto en un mundial donde los favoritos no convencen y los grandes campeones se despiden sin haber saludado?.
 
Colombia fue de menos a más ante rivales que aumentaron la exigencia sin llegar al extremo, el equipo convirtió lo que en teoría era un grupo parejo en un monólogo de 9 puntos. Nunca perdió el arco contrario de vista, todo lo que hizo fue pensando en anotar pese a que renunció al estilo que lo clasificó, dio pronta lectura a lo que plantea un mundial y decidió jugarlo con solidaridad, entrega, mucha alegría y pinceladas de magia como aquel tercer gol a Grecia o el "delikatessen" que terminó como el cuarto a Japón, ambos con la firma de James Rodríguez.
 
Siempre habrá que corregir, eso nunca acabará, pero Colombia ya pisó fuerte en la copa mundo, pasó el "sustico" del debut y la presión de tener que ganar el segundo juego, ahora es una final que toma al grupo en un gran momento, un momento "a prueba de balas" e incluso diría que a prueba de una posible eliminación, ello no borrará lo que se ha hecho hasta ahora.
 
Viene un mano a mano con un grande al que se debe respetar, pero al que también podemos mirar a los ojos, levantarle la voz si nos ofende y dejarlos en el camino sin asombro y sin pedirle disculpas, todo generado por el simple hecho de ser lo que somos, de dejar fluir nuestro espíritu aventurero, a veces de poca memoria para lo malo y de mucha recordación para lo bueno, irreverente, con desparpajo, en pocas palabras la alegría de quienes vivimos, sufrimos pero también, pese a lo malo, sonreímos y disfrutamos nuestra Colombia.

Twitter:
@HolmanFeliciano